Amigas

Mujeres que ya no sufren por amor

Conocer amiga 421145

Mi primera reacción ante lo que decía era de rechazo. Pero con el tiempo y el trato con maduros me di cuenta que muchos de ellos saben muy bien tratar a una mujer como una dama, con cortesía, con educación. Esto me excita mucho. Me gusta ser tratada como una dama, a la que se le seduce. Ese contraste es de vértigo, es fascinante. Se toman el tiempo para que las cosas se disfruten y fluyan. Este relato me lo indicó una amiga, me fascinaría que fuera mío. Se llama Karla.

Articular el saber psicoanalítico y la biografía amorosa inevitablemente nos conduce a interrogar la experiencia clínica, a los textos de Freud y Lacan. Hagamos un poco de historia para ubicarnos: Freud es el primero que plantea a la histeria como concepto teórico. Ya que en tiempo remotos Thomas Syndeham dice: Todo en la histérica es irregular, pone de rodillas el conocer médico. La histérica apunta a abalizar una vida sexual insatisfecha, Kahim Papyrus señala a las histéricas como a animales deseos, que se irritan y enfurecen. Esto lo haremos a través de la presentación de un albur donde retomaremos una serie de interrogaciones que como en el inicio escuchamos sobre el deseo, sobre el amor, el sexo, el goce y el misterio de la femineidad. Tiene tres hijas de 18, 17 y 13 años. Llega por una gran agonía que no puede controlar y comenta en la primer entrevista: a partir del 8 de agosto yo me puse mal, sentí que me ahogaba, he tenido de presión -después me bajo a 80 - Posteriormente me volví a poner mal, desesperada, me puse como loca.

Todavía coordina el Laboratorio del Amor, una red social de mujeres y un taller permanente en torno a los estudios sobre las relaciones amorosas desde una perspectiva de género. Escribe en su blog desde hace siete abriles y colabora en diversos medios de comunicación como Mente Sana o Pikara Magazine. Las feministas hemos logrado muchos cambios a nivel legislativo y político, y estamos despatriarcalizando todo: la erudición, la educación, las religiones, la bebedizo, la filosofía, el periodismo y la comunicación, el cine, el teatro, la democracia, los deportes, las instituciones, la familia… pero nos queda mucho trabajo por hacer en el nivel venéreo, emocional y sentimental. Aunque hace décadas que luchamos por alcanzar la libertad económica, hasta hace poco se había hecho muy poco por la libertad emocional, y cada una tenía que buscar las herramientas individualmente para eficacia trabajar la dependencia sentimental y despatriarcalizar sus emociones. Hoy, sin embargo, estamos trabajando colectivamente para fabricar esas herramientas para la revolución de los afectos. Nuestra forma de amar es patriarcal porque aprendemos a amar bajo las normas, las creencias, los modelos, las costumbres, los mitos, las tradiciones, la moral y la ética de la cultura a la que pertenecemos. Cada cultura construye su estructura emocional y sus patrones de relación desde una ideología concreta, por eso nuestra faceta de amar en Occidente es patriarcal y capitalista. Las niñas y los niños recibimos mensajes opuestos y aprendemos a amar de forma diferente, así que, cuando nos encontramos en la adultez, resulta imposible quererse bien. Los niños aprenden a valorar y defender su libertad y su autonomía; las niñas aprenden a renunciar a ellas como prueba de su amor cuando encuentran pareja.

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