Independientes

El amor matrimonial y el don de la vida

Como conocer 715063

Bettany Hughes Historiadora. En la Grecia antigua las normas de belleza tenían una importancia capital. Cualquier hombre de labios gruesos y mejillas cinceladas de la Grecia antigua estaba consciente de dos cosas: que su belleza era una bendición nada menos que un regalo de los dioses y que su perfecto aspecto exterior resguardaba una perfección interna. Para los griegos, un cuerpo hermoso era considerado la evidencia de una mente hermosa. Incluso, tenían una palabra para esto: kaloskagathos, que significaba ser agradable a la vista y, por ende, ser una buena persona. Sin embargo, ahora creemos que muchas de las exquisitas estatuas de los siglos V al III antes de Cristo eran hechas a partir de una persona real cubierta con yeso.

Y como hablamos del amor vamos a empezar por el principio, por el mismísimo Cupido, o Eros, en la mitología griega. Primero por los vaivenes amorosos de su madre, Venus Afrodita para los griegos. El travieso Cupido porta un arco con el que dispara, a capricho al corazón de dioses y mortales, dos tipos de flecha: las de punta dorada que llenan el corazón de amor y deseo; y las de punta de plomo, que provocan en quien las recibe deseo y pasión carnal. Beldad pierde la cabeza por Adonis Los sinsabores amorosos de Venus no acabaron con Vulcano. La diosa de la hermosura cayó rendida ante los encantos de Adonis, un joven y adonis príncipe, hijo de Mirra. Su esposo, Marte, el dios de la conflagración para desgracia de Adonis loco de celos, lo hizo despedazar por un enorme jabalí y Venus, destrozada, reunió sus repartidos restos y lo convirtió en la flor anémona.

Galería del Louvre El Día del Amor y la Amistad, también llamado San Valentín, llega en memoria del abad romano que se jugaba la biografía al unir en matrimonio a los cristianos perseguidos. Una de las figuras centrales de esta celebración, superando aun a la del patrono de los enamorados, es la de Cupido. Generalmente, cuando mencionan a Cupido la familia se imagina un serafín regordete que va volando en busca de personas a las que pueda enamorar con sus flechas. No obstante, ni Cupido es un serafín, ni su género es tan bonita como se tiene registrada en el imaginario colectivo. Levante personaje tiene su origen en la mitología griega, bajo el nombre de Eros. Hijo de Afrodita, diosa del amor, y Ares, dios del inframundo. Por lo que tiene una género ambivalente. Fue al pasar a la tradición romana cuando adoptó el nombradía de Cupido. Esta versión coloca a Cupido como el producto de la copula entre Venus y Marte, equivalentes latinos de Afrodita y Ares.

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